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DEL ILMO. SR. DON ANTONIO MONSERRAT QUINTANA

23-12-2004


Distinguido compañero:

Buscando una cita de Cicerón, me he topado con su página web, que me ha parecido excelente. Está claro que detrás hay un trabajo impresionante, por lo que le felicito.

Por otra parte, me ha interesado muchísimo la sección dedicada a la batería de Llucalari y, muy en especial, el relato del desgraciado accidente de 1953. A este respecto, me permito indicarle algunos detalles que creo pueden ser de su interés.

La "desgracia" la pude vivir de muy cerca, por cuanto el día del accidente mi padre, en aquel entonces Comandante de Infantería, era el "Jefe de Día".

Por sus relatos, naturalmente directos y del mismo día, supe de que una de las notas más dramáticas fue el transporte vía "motoras" de los heridos -muchos de ellos sumamente graves- al Hospital Militar que estaba entonces en la Isla del Rey, en el centro del puerto de Mahón. Mi padre pudo ver cómo algunos -que estaban totalmente churrascados y con la piel a tiras- morían en el trayecto.

Según me explicó mi padre, el accidente se produjo porque una saca de pólvora -entonces era pólvora negra, sumamente inflamable y por consiguiente altamente explosiva- quedó enganchada al intentar subirla, y un teniente (?) se sentó a horcajadas en el hueco del piso superior e intentó desatascarla manualmente. La fricción provocó la deflagración, muriendo el citado oficial instantáneamente, así como otros varios -que murieron en el acto- aparte de los que murieron en el traslado, hasta un total de 23 artilleros. No murieron más porque alguien tuvo la sangre fría de cerrar las compuertas enseguida.

Recuerdo perfectamente la escena del entierro por las calles de Mahón (yo tenía seis años). Los cadáveres eran transportados en camiones y la escena era francamente impresionante.

Otra anécdota: El asunto le costó el cargo al entonces Gobernador Civil, Alejandro Rodríguez de Valcárcel, y eso fue así ...

Había acudido al funeral y entierro el Capitán General Muñoz Grandes, a la sazón Ministro del Ejército.
Incomprensiblemente, Rodríguez de Valcárcel no se presentó y, al preguntarle Muñoz Grandes por qué, le respondió el Gobernador que estaba atendiendo a otro Alto Cargo, no sé cuál. Muñoz Grandes le contestó:

- "Pues en Mahón, el Ministro del Ejército y 23 cadáveres le estábamos esperando".

Vuelto a Madrid Muñoz Grandes, Rodríguez de Valcárcel fue cesado fulminantemente. Pasó al ostracismo político durante bastantes años hasta que, mucho después, llegó a ser Presidente de las Cortes.

Mi padre se llamaba Miguel Monserrat Marcó y en aquellos momentos era Comandante de Infantería. Posteriormente estuvo destinado en Mahón como Teniente Coronel y Coronel, llegando a mandar el Regimiento de Infantería Mahón 46 (cuartel de Santiago).

En fin, espero que le pueda haber interesado.

Reciba un cordial saludo.

Antonio Monserrat Quintana
Doctor en Derecho




Posición Llucalary: Un Recuerdo.
Jesús Hernando Bayo
©1995

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