1953.
LA GRAN DESGRACIA
OCURRIDA
EN LA BATERÍA DE
SAN
LLURENS DE LLUCALARI.
Posición
de Llucalary, 26 de Junio de 1953, 12:15 horas.
Segunda
pieza de 38,1 cms.
La
10ª Batería del Regimiento de Artillería de Menorca (F-10) se
encuentra verificando un ejercicio rutinario de fogueo con los
reclutas, término de su instrucción.
El
citado ejercicio consiste en un único disparo, estando el
personal de las dos piezas en una para presenciarlo.
En
el interior de la 2ª pieza se encuentran el Capitán de la
Batería, dos Tenientes, tres Suboficiales, el Maestro Ajustador
y el personal de tropa correspondiente a su servicio, doblados
todos los puestos por verificarse este único disparo de fogueo
y tener que ser presenciado por toda la Batería.
Se
esta procediendo a elevar desde los repuestos inferiores de la
pieza a la cámara de tiro, mediante el atacador hidráulico, los
saquetes de pólvora que deberán impulsar el proyectil en el
disparo.
En
ese instante se produce la deflagración accidental de la carga de
proyección que estaba siendo izada; probablemente al haberse
rasgado una de sus envolturas, desparramándose la pólvora negra
por los mecanismos del ascensor y haber entrado en fricción con
ellos.
La
nube de fuego y gases, que se origina entre la puerta estanca y la
cámara de tiro, casi a medio camino del recorrido, en una fracción
de segundo escapa por todas las trampillas y rendijas que la
rodean, produce un rápido rebufo inferior que llega hasta la base
del ascensor y, con un devastador efecto soplete, la llamarada se
dirige hacia la superficie en busca de oxígeno y expansión; así
ocupa rápidamente todos los niveles que hay a su paso y aumenta
de tamaño a medida que encuentra más aire con que alimentarse;
finalmente llega al piso superior, a la cámara de tiro, donde
también produce la fatal deflagración de otros tres saquetes
correspondientes a una carga supletoria.
La
bola incandescente, convertida ahora en gigantesca, abrasa todo lo
que halla y, cuando lo ha consumido, súbitamente
desaparece.
El
incendio ha durado una fracción de segundo y ha dejado tras de sí
a veintitrés hombres muertos y ocho heridos
.
Sobrevivieron
al accidente un Teniente, un Sargento que resultó ileso, el
Maestro Ajustador y los pocos artilleros que se encontraban en las
cámaras de municionamiento más inferiores y laterales.
Daños
del material: Al no tratarse de una explosión, la deflagración y
su llamarada produjeron quemas superficiales de las instalaciones
eléctricas, telefónicas de la cámara de tiro, pequeñas averías
en los tubos de presión y quemado de toda la pintura interior de
la cámara así como de todos los elementos metálicos de la
misma.
En
el momento del suceso se encontraban en el exterior de la pieza,
en sus puestos, el Teniente Coronel 2º Jefe de Instrucción y el
Capitán Jefe Acctal. del Grupo con su respectivo personal, el médico
civil contratado y el capellán.
Rápidamente
se dio aviso al pueblo y fue prestada la ayuda que se pudo
.
De
la enorme tragedia que supuso este accidente fueron patentes los
documentos, tanto textuales como gráficos, de la prensa local de
la época y, tanto por su explicación de los hechos como por el
reflejo del dolor que la desgracia trajo a las buenas gentes del
país, las