DÉCADA
DE LOS 60.
Después
del estremecimiento que para la Posición supuso el lamentable
accidente anteriormente relatado, que estableció un antes y
un después en su modesta historia, al igual que nuestra
Guerra Civil, el resto de su vida transcurrió, podríamos
decir que..., sin novedad.
¿Sin
historia?, no, pero es ya historia reciente: La historia de
los típicos arreglos, las eternas obras, la consabida
instrucción y la continua renovación de los hombres que, con
olor a polvora y grasa, en sucesivos reemplazos, han ido dando
vida a las baterías de Llucalari durante esta época cercana.
En
Septiembre de 1953 se comunicó que había fallecido el Capellán
civil contratado, D. Juan Matías Pons, que venía prestando
asistencia religiosa al personal de las baterías de Llucalari,
contratándose a D. Miguel Anglada Piris, también Capellán
civil, para desempeñar dichos servicios, percibiendo una
gratificación de 3.600 pts. anuales.
En
1955, el médico civil contratado era D. Enrique Cuadra de
Miguel, que percibía la cantidad de 300 pts. mensuales por su
prestación facultativa.